Mostrando entradas con la etiqueta amiga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amiga. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de junio de 2019

Mueve mi corazón (Rock my heart)

"Cuando vences tus miedos, destruyes tus limites." - anónimo 
Si fuéramos a darle un significado a la palabra miedo, creo que un post no daría para exponer las diferentes variantes que el concepto pueda tener. Por ejemplo, yo vivo diariamente con muchos miedos. Algunos de ellos, para ciertas personas, pueden resultar insignificantes, para mi, no lo son. Como ese miedo que le tengo a guiar fuera de mi ciudad. Y es qué cuándo una persona tiene problemas de direccionalidad, y una mente poco prodigiosa para recordar nombres de calles, salir de su área no es tarea fácil. Sé, me consta, que un buen día, no habrá remedio, y me tendré que aventurar. Como cuando también vivía aterrada a echar gasolina, y un buen día, la guagua estaba “empty” y no hubo remedio y tuve con todo el miedo del mundo que meterme a la gasolinera más cercana y llenar el tanque. Si, lo acepto, no morí en el intento. 

Otra cosa que me causa un terror infinito es ver películas que se relacionen a condiciones de salud. Sobretodo si son relacionadas a condiciones del corazón. El día, que sin leer la sinopsis, me tiré la maroma de ver “Instructions not included”, maldije el momento en que nadie me contó que me iba a doler, porque la realidad es que el miedo mayor, es al dolor. Así que si hay algo que me cause dolor, automáticamente le cojo miedo, y busco dentro de lo que pueda, evitarlo. Aunque hay ocasiones en que sé que como quiera va a doler, y como dice la frase “A veces uno sabe que se va a estrellar y acelera.” Hay cosas que debería evitar, que estoy consciente que las tengo que evitar y me tiro y que se joda todo, aunque después me esté arrastrando por las cunetas de la vida preguntándome: “¿qué carajos me pasó?”

Anyway, en estos días una de mis amigas, que tiene un chico con una condición similar a la de mi hijo menor, me escribió y me dijo: “Tienes que ver la película Rock my heart.” Automáticamente escuché el titulo, sabía de lo que venía, y le respondí: “Estoy convaleciendo y encima estoy en menstruación, ¿crees que sea buena idea? ¿Voy a llorar?.” La muy bandida se rio, y me dijo más o menos de que iba la película, y completó diciendo: “Alguien muere, siéntate con un paquete de Kleenex.” Sintiéndome tentada, ya saben, eso de que “sé que me voy a estrellar pero acelero”, al otro día vi la película. La realidad es que era de esos días donde necesitaba llorar, así que tenía excusa demás para enfrentarme a ese miedo de ver ese tipo de películas. 

Que les puedo decir de la película “Rock my heart” pues que como lo traduje en el titulo, me movió el corazón. Por encima les puedo decir que trata sobre una chica con condición cardíaca que no se quiere operar por miedo. Y se enfrenta a ciertas situaciones donde el miedo de otros también está presente. Sí, alguien murió, tampoco les voy a decir quién fue. Pero, si les puedo decir que aunque me animó a enfrentar muchos miedos, me acrecentó otros, como ese de enfrentarme algún día a un futuro adolescente que quizás se resista a sus medicamentos, o a futuras intervenciones, porque aunque su madre muera de miedo, todos los días, le enseña a él a enfrentarse a los suyos. Sin duda alguna, es una película que volvería a ver, no solo porque me gustó, también porque es una buena excusa para llorar y para reafirmar lo que se puede ser capaz, aunque se tenga miedo. Eso si, todavía a mis 43 años no les puedo asegurar que entre enfrentar mis miedos este conducir fuera de mi ciudad. Creo que esperare a que salga una película de ese tema. 

martes, 22 de enero de 2019

Te amo más

“Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como pareja, padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta.” - El Principito Si hay algo difícil y fácil de hacer en esta vida es querer y amar. Simplemente porque decidimos dividirlo en cuestiones de cantidad, intensidad y personas. Si te entregaran una lista de las personas que existen en tu vida, cercanas y lejanas y comenzaran a preguntar qué sientes por cada una de ellas, responderás todas las palabras relacionadas al amor, pero la respuesta nunca será, que los amas a todos. No recuerdo en mi niñez muchas muestras de amor. Ni hacia mi, ni entre las personas con las que convivía. Así que cuando comencé a hacer amigos, el proceso fue bastante extraño, y tendía a tener apego. Con el paso de los años, siendo adolescente, comencé entonces a experimentar eso del amor, eso de amar, cuando me enamoré. Sin embargo, en lo que se entendía que era amor, se cometen un millón de errores, por la falta de entendimiento del sentimiento. Entonces, en aquel momento, en mi ingenuidad, solo se amaba a las parejas, a esas personas de las que te enamorabas. También se amaba a tu familia, a esa que se supone que está ahí para ti. Ese pensar me duró toda la adolescencia, y me acompañó hasta que cumplí 31 años.

A los 31 años conocí a una mujer maravillosa. Una mujer que aunque tenía unos 10 años menos que yo, me enseñó muchísimo. De todo lo que me enseñó, lo más que aprendí de ella fue sobre amor. Y créanme, no era tampoco que ella fuera un amor todo el tiempo. Ese taponcito de mujer tenía un genio de los mil demonios. El día que esa mujer, en una conversación me dijo que me amaba, lo primero que hice fue mirarla con cara de: “¿es en serio?”. No, esa mujer no estaba enamorada de mi. No era como dicen por ahí “del ambiente”. Era una mujer que tenía una mentalidad del amor muy diferente a la mía, a la de muchos. Con ella aprendí, que eso de amar, no querer, no apreciar, amar, se podía sentir con cualquier ser humano con el que tuvieses contacto, y que por alguna razón, son una parte fundamental en la vida, en mi vida.

Así que en la entrada de los 30, aprendí a amar, a mucha gente más allá del enamoramiento. Amar porque me nace si me siento amada o querida o importante. Amar, porque amar te da luz, magia, vida. Amar con espacios, con tiempo, con cantidades con intensidad. Cuando mi hijo menor tenía dos o tres años, al decirle que le amábamos, su respuesta era decirnos, “amooo, más que tú.” Por lo que si se tratara de una competencia “sana”, a las personas que son parte de mi vida, a esas que amo con una intensidad inmensa que a veces no puedo describir, a esas que no importa si son niños, mujeres, hombres, les diré que les amo más. Porque cuando te toca aprender a destiempo, el verdadero significado del amor, amar se convierte en un estilo de vida, y se tiende a amar en inmensidad; o sea más.